“Feedlot Ecológico”: cómo aumentar el rodeo con mejores tierras y a bajo costo

En el último Congreso de Aapresid se presentó un sistema de engorde intensivo que permite aumentar la fertilidad de los suelos para cultivos comerciales a través del desperdicio de los animales.

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El sistema se denomina “feedlot ecológico” y presenta beneficios simultáneos tanto para ganadería como agricultura. En lo que respecta a los animales, se trata de un encierre a corral donde se registran ganancias de peso similares a las de un feedlot convencional, pero en una superficie superior. Esto permite que los suelos para cultivar especies comerciales mejoren su nutrición gracias al aprovechamiento del estiércol descargado por los animales, sin grandes cambios estructurales en el campo.

Este modelo de engorde intensivo fue presentado como una de las innovaciones de “Sustentología”, en el 26º Congreso Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) que se desarrolló del 8 al 10 de agosto en Córdoba y que tuvo como eje central a la sustentabilidad en las diferentes actividades agroindustriales.

La primera idea surgió de la Agencia de Extensión Rural que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) tiene en la localidad santafesina de Venado Tuerto y fue adoptado por un establecimiento de Chañar Ladeado, en esa provincia del Litoral argentino. A partir de ese proceso de Cría Bovina Intensiva, la empresa decidió seguir innovando e implementó un (aún más novedoso) sistema de engorde intensivo que desarrollaron investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA en Concepción del Uruguay, cuya experiencia compartieron el jueves pasado en el encuentro anual de la asociación.

Más que probado

Según los desarrolladores, esta herramienta fue evaluada en condiciones experimentales, en establecimientos agrícolas ubicados en Santa Fe y Córdoba y en diferentes situaciones agroecológicas. Por caso, en el sur santafesino, los ensayos se realizaron en zonas altamente competitivas para la producción de cultivos industriales. Estos suelos, pastizales con buen drenaje y napas freáticas a un metro de profundidad, garantizan rendimientos 120 quintales por hectárea (qq/ha) para maíz y 45 qq/ha para soja.

El especialista de la EEA-Concepción del Uruguay, Sebastián Vittone, explicó que “en todos los casos, el nivel de fósforo incorporado al suelo en un ciclo de engorde de 100 días fue compatible con las necesidades de un cultivo agrícola de alto potencial de rendimiento”, y agregó que “para lograr estos rindes, la fertilidad del suelo es un pilar fundamental”.

La deficiencia en la fortaleza compositiva de la tierra fue uno de los elementos que despertó la inquietud de los investigadores del INTA. En ese sentido, Vittone señaló que, durante los últimos 10 años, la zona sufrió una marcada disminución en el contenido de nutrientes del suelo, debido a la alta demanda de estos cultivos, que comprometió a los agricultores a incorporar más fertilizantes para compensar esta deficiencia, lo que elevó los costos de producción por una mayor necesidad de insumos.

Cómo funciona

El sistema de engorde intensivo desarrollado por la EEA-Concepción permite integrar la actividad agrícola y consiste en asignar un área de entre 100 y 300 m2 por cabeza y rotar los animales entre parcelas. Vittone señaló que “el modelo tiene mucha demanda en segmentos de mediana escala, es decir, productores de granos con intenciones de transferir esa producción al negocio de las carnes, con la posibilidad de encerrar entre 300 y hasta 1500 animales”.

“En un principio buscamos las cuestiones que impactan negativamente en los feedlots para encontrar la manera de solucionar esos problemas dándole más espacio a los animales sin tener que hacer grandes inversiones en infraestructura”, manifestó el especialista quien aclaró que “llamar a este sistema feedlot ecológico es prácticamente un contrasentido porque esa actividad requiere de un tratamiento industrial de efluentes”.

De acuerdo a las experiencias probadas, el rodeo de cría es manejado bajo el modelo de Cría Bovina Intensiva, mientras que las vacas pastorean rastrojos de cosecha gruesa en otoño-invierno y pasturas en primavera-verano, época de mayor demanda nutricional de los vientres. La tasa de preñez se ubica entre el 92 y 96% y se practica lo que se conoce como creep feeding en el que el ternero recibe algún tipo de suplementación en su alimentación, además de consumir la leche materna y el forraje del potrero.

Luego del destete, los terneros ingresan con más de 200 kilos al engorde terminal hasta alcanzar uno 340 kilos de peso vivo. Con el objetivo de “preservar la tierra”, la empresa adoptó el sistema de Feedlot Ecológico Rotativo (FER), en lugar de realizar el engorde en un encierre convencional. Transcurrido un ciclo de producción en este sistema, el aumento de peso vivo se estableció en el orden de un kilo por animal por día y el promedio general de conversión fue de 5,9 kilos de alimento por kilo de peso vivo ganado.

Cuidar la tierra

“Desde el INTA venimos analizando hace más de 10 años la cuestión de la sustentabilidad en los corrales de encierre. Se puede discutir si el sistema es económicamente más o menos rentable. Pero en los últimos 30 años pasamos de no tener ningún establecimiento a que el 70% de la producción se haga a través de esta dinámica”, afirmó Vittone.

El investigador consideró que “cuando se observa la sustentabilidad agroecológica, el impacto negativo que genera en las escalas chicas y medianas el no haber sido diseñado previamente y haber crecido desordenadamente hace que haya contaminación en el agua y esto eleva el riesgo de que las carnes terminen afectadas por el ingreso de animales que están higiénicamente comprometidos por el barro y el estiércol que se les pega al cuero”.

Vittone resaltó que al asignarle más espacios a los animales y rotarlos entre las parcelas se reduce la formación de barro, se minimizan los olores desagradables y no se contamina el agua de napa o de cauces superficiales. Además, reiteró que el modelo permite alcanzar resultados de eficiencia animal similares a los de un feedlot industrial pero con gastos mínimos de infraestructura y baja carga operativa, “mantiene las reglas de sistema intensivo de producción de carne, pero preservando el bienestar animal y el ambiente”, aseguró.

Para el investigador de Entre Ríos, “el resultado más esperado fue el de fertilidad de suelo obtenida por la acumulación de las deyecciones animales. En adelante, está previsto realizar análisis de suelo para evaluar la fertilidad remanente luego del encierre y su impacto en el rendimiento de los cultivos de maíz y soja que se implantarán en la próxima campaña agrícola”, adelantó.

Eficiencia

El hombre del INTA señaló que los principales aspectos que se tienen en cuenta para la adopción del FER son si el modelo es más o menos eficiente que un encierre convencional. También sostuvo que “la otra cuestión es si es más o menos caro, o si la conversión de este modelo a un sistema más convencional requiere mayor o menor inversión”.

“En la dieta que se utiliza en un feedlot tradicional hay muchos componentes de ese mix que produce una mejora en la eficiencia individual logrando una mejor conversión a kilos de carne posible con una porción mucho menor de comida”, explica Vittone quien advierte que en el FER, la simplificación del modelo hace que se utilicen raciones muy sencillas de dos a tres componentes, con un 90% de granos de maíz enteros.

“Con esa dieta los animales tienden a ganar menos peso. Se necesitan menos cantidad de alimento, lo que hace que los procesos sean más largos, porque en lugar de ganar 1,6 kg por día, se consigue un kilo diario en promedio. En definitiva, es menos eficiente desde el punto de vista de las raciones, que el modelo que se utiliza en un feedlot profesional”, aclara.

Sin embargo, Vittone asegura que “es más barato, es más accesible para aquellas empresas que no tienen poder de inversión para amortizar un mixer. Con este sistema se arranca con un comedero de 8.000 kg para 220 animales que vale $50.000, más un piquete eléctrico y alambrado. De esa manera, el productor puede comenzar con la actividad sin tener que hacer demasiadas adecuaciones a su campo. Está muy cerca de cualquiera. La idea es sacar a los animales del barro”, dijo.

Por último, recordó que durante la presentación de la experiencia en el Congreso de Aapresid, los productores consultaron sobre las autorizaciones provinciales para implementar este sistema. “Cada vez que se quiere encerrar a más de 300 animales se tiene que pedir permiso a cada distrito. Con este modelo es diferente porque el feedlot no es fijo. No hace falta montar una estructura para hacer el engorde. Únicamente se necesitan los granos y los comederos para alimentar a los animales a voluntad a través del autoconsumo. Es completamente móvil”, afirmó.

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